Capítulo 8
Cristal y yo nos quedamos paralizadas sin saber qué estaba sucediendo, ni siquiera si debíamos intervenir, en especial cuando la loba empezó a hacer un escándalo lleno de acusaciones.
Irma empezó a acusar a Kaleb sin bajar la voz.
—¡Tú le hiciste esto a Román! Lo sé. Siempre le tuviste envidia, porque sabías que ese trono era suyo.
Empezó a gritar temblando, llena de ira y de rabia.
—Intentaste matar a tu propio hermano para quedarte con el liderato de la manada.
Kaleb se alteró de inmediato. Su mirada se endureció llena de rabia y le ordenó que le guardara respeto.
—¡No voy a permitir que me hable así! Yo soy el Alfa de la manada donde usted vive.
La miro, dominante, intentando imponer respeto.
—Ahora yo soy el Alfa y no voy a tolerar este tipo de acusaciones en mi casa. Váyase. No quiero verla en mis terrenos.
Dio un paso al frente, señalando la salida, retador casi amenazante
—¡Lárguese! Los dos sabemos muy bien que usted jamás debió pisar esta casa.
Irma no se intimidó.