Capítulo 73
Le pedí a la bruja que me dijera qué estaba pasando en la manada roja, quería saber que sucedía después de todos estos meses, porque si estaba obsesionada con ellos, no podía dejar de pensar en mi bebé, y aunque fingía dignidad no podía dejar de pensar en Kaleb.
A pesar de todo lo que había vivido, mi mente aun seguia atada a él, Kaleb seguía moviendo mi alma, mi corazón era suyo. Y mucho menos en mi bebé. Era una herida abierta que nunca cerraba.
—Quiero saber cómo están —le dije—.