Capítulo 73
Le pedí a la bruja que me dijera qué estaba pasando en la manada roja, quería saber que sucedía después de todos estos meses, porque si estaba obsesionada con ellos, no podía dejar de pensar en mi bebé, y aunque fingía dignidad no podía dejar de pensar en Kaleb.
A pesar de todo lo que había vivido, mi mente aun seguia atada a él, Kaleb seguía moviendo mi alma, mi corazón era suyo. Y mucho menos en mi bebé. Era una herida abierta que nunca cerraba.
—Quiero saber cómo están —le dije—. No me mientas, así su felicidad me duela Quiero saber la verdad.
La bruja me observó unos segundos antes de responder, Sabía que no podía ocultarme nada, pero también sabía que su respuesta me podía hacer mucho daño.
—Están bien —dijo al fin suspirando —. En la manada roja hay estabilidad, ellos son muy felices.
Sentí una presión en el pecho, mientras yo me revolcaba en mi amargura ellos eran felices y eso fue un golpe a mi dolor.
—Kaleb está ganando poder —continuó—. Se ha movido con inteligen