El porton chirrio al abrirse, como si la casa de la abuela Marquez necesitara anunciar cada visita con dramatismo propio, Eloisa se quedo parada en el jardin unos segundos respirando hondo.
---Todavia podemos huir,--- murmuro Eloisa
Sebastian miro la casa con atencion, no habia percibido muerte alli, solo recuerdos antiguos, risas incrustadas en las paredes y una energia familiar un poco densa, pero el amor se notaba en cada poro de la casa.
--- No es recomendable eso, tu pulso esta estable, no te pongas nerviosa,--- respondio Sebastian
--- Siempre tan alentador,--- dijo Eloisa
La puerta de la casa de abrio de golpe... ---¡ ELOISAAA!--- grito una voz desde adentro
En la puerta principal la abuela Yoris, pequeña, firme con un delantal navideño y una mirada capaz de atravesar almas, Sebastian se tenso sin darse cuenta.
---¡Mi niña!,--- exclamo la abuela, avanzando a paso rapido.
Eloisa apenas tuvo tiempo de sonreir antes de ser envuelta en un abrazo sofocante...
--- Abuela... aire,--- d