—Los dibujos de antes eran mejor. ¿Recuerdas a los dragones mágicos imaginarios?.
Rodee los ojos —Hace poco me di cuenta de que eran imaginarios, pero no critiques a los dibujos de Aarón porque se enoja.
—Te enojas niño, salsa —Él bromea —¿Cómo nunca te diste cuenta de que eran imaginarios? ¿Eran dragones gigantes que hablaban?
—Tenía seis años
—Yo ocho y lo sabía, princesa.
Terminamos de juntar la mesa y lave los platos mientras ellos escogen una película para mirar los tres.
Rodee los ojos cu