Me encuentro abrazada a Fernando quién no deja de besar mis labios acariciar mi cabello.
—Te felicito por tus logros, nena, pero creo que deberías dejar la empresa. Nuestra situación esta mucho mejor gracias a ti.
Negué con la cabeza —Aún no entro a los seis meses.
—Pero no falta demasiado, amor. —Él deja un beso en mi estómago y el bebé comienza a patear.
—Allí está mi nena.
Reí —Será niño, amor.
—¿Apostamos, hermosa?. Yo estoy seguro de que tendremos otra princesa tan hermosa como su mamá. —Él