Belinda
Me encuentro en el cementerio dejando rosas en la tumba de Sarita.
Han transcurrido diez meses desde su muerte y todavía me duele como si se tratará del día de ayer.
También hace seis meses que Diego murió y logré liberarme de él, sin embargo, eso no me devolverá a mi pequeña.
Supongo que la muerte de un hijo nunca se supera simplemente se aprende a vivir con ello.
Me percate de que hay un ramo de rosas color blanco en el lugar lo cual me extraña porque no he sabido que ningún familiar