CAPÍTULO 17
Amy camina hacia la barra de granito negro sin mirarme. Se sirve un whisky, el hielo chocando contra el cristal con un sonido que me hace saltar. Yo me quedo de pie en medio del salón, sintiéndome pequeña bajo los techos de metros de altura.
—Bebe algo, Camila; pareces a punto de desmayarte —me dice, recuperando esa cadencia de mando que no admite réplicas.
—No quiero beber nada. Quiero entender qué acaba de pasar —mi voz sale más firme de lo que esperaba, aunque mis piernas sig