Han pasado dieciocho horas.
He ignorado las trescientas cuarenta y dos llamadas de Luc. Las sesenta llamadas de Carter y las otras cincuenta y cinco de Nick. He pasado de la siete docena de mensajes de cada uno de ellos. Me he encerrado a cal y canto en mi fortaleza secreta en la costa. He pensado en el único lugar donde no podrán encontrarme por unos días, a menos que revisen cada propiedad a nombre de la familia donde crean que me he ocultado, lo cual les llevará tiempo y me lo dará a mí, lo