Termino de maquillarme y salgo del cuarto del baño, directo a mi armario.
Natalia me ha dejado en mi piso y luego se ha ido tan rápido, como se ha cerciorado que estaba lo suficientemente motivada para no volver a meterme bajo las sábanas. Pero no sin antes dejar escapar un malicioso comentario sobre ella y su fogosa vida con mi hermano, como resultado se ha ganado quejas y muecas de asco, que trajo otra ronda comentarios perversos y risas, antes de poder por fin dejar de escucharla.
Acabo de