La mañana llegó más rápido de lo que me hubiera gustado, aunque no fue menos el espectáculo que formé al darle la espalda y quitarme la camiseta para entregársela. Me fui orgullosa, semi desnuda, con mi ropa entre las manos, hasta el baño para poder cambiarme. Sentí su mirada en mi cuerpo y me agradó sacar su desconcierto a primera hora. Fue divertido, en especial teniendo en cuenta que apenas pude pegar el ojo teniéndolo cerca. No me soltó en lo absoluto hasta que la alarma de mi móvil sonó. A