Capítulo 92. Mientras el mundo se derrumba
Las palabras flotaron en el aire de la cocina como cenizas venenosas. Eleanor permanecía inmóvil, con las manos firmemente hundidas en su propio vientre, como si de ese modo pudiera construir una muralla de carne y seda para proteger a la pequeña vida que apenas comenzaba a formarse en su interior. Su respiración, entrecortada y superficial, silbaba en el silencio que siguió a su grito. Esperaba una respuesta, una mentira piadosa, cualquier cosa a la que aferrarse para no caer al abismo, pero l