Capítulo 64. La calma antes de la cita
El trayecto en el coche de vuelta a la mansión estaba envuelto en la luz azulada de las farolas de Londres. La lluvia golpeaba suavemente el cristal, creando una burbuja de intimidad entre las dos mujeres. Eleanor conducía con una pequeña sonrisa, mientras Florence, en el asiento del copiloto, mantenía la mirada fija en el asfalto, luchando para que su voz no delatara el temblor de su alma.
—Deberías probar ese tono de labial que vimos en la revista, Florence —comentó Eleanor, tratando de alige