Desde aquel día que Horacio y Aida hablaron sobre tomar decisiones, y tomarse distancia, pasaron varios días, días de silencio, ausencia, distancia, frialdad, despotismo, amargura y soledad.
Una soledad tan abrumadora como la misma noche oscura, como cuando el cielo abre sus espacios y deja caer lluvia a raudal, un mar de lágrimas y agonías fueron esos días, aunque su estadía en Nueva York fue un total éxito, ella era un fracaso como esposa, era un fracaso como Aida Delmon esposa, bebía de noch