Mark le extendía su mano, al tiempo que le invitaba a tomar asiento.
-Hola mamá…lo siento. No quería hablar hoy con papá por eso apagué el teléfono, esta mañana me llamó para decirme que estarían en el despacho del abogado, aún estoy molesto con él, solo te pido tiempo, un poco de tiempo-.
Aida le miró con sus ojos un poco nublados. Le abrazó.
-Perfecto hijo, lo entiendo, pero en casa te espera tu hermana, yo, la señora Yanela, abuela…. y te amo…aunque por lo que mis ojos ven estás bien-.
-Si,