Entre los brazos de Albert la noche fue cómplice de aquellas locuras del amor. Las locuras de las caricias buscaban su ser interior, los besos que desmoronaban sus murallas.
Y así la noche hizo su arribo para dormir uno en brazos del otro, ya vendría el nuevo día sin tantas preguntas, solo razones de amarse, buscando la felicidad no la perfección, sabía que no existía. En medio la noche Albert le contemplaba dormida, le besó la frente dejando que sus ojos le traicionaran con dos lagrimas que ba