Jim ingresaba en la oficina esa tarde para dar una última revisión a los documentos, todo estaba en perfecto orden, varios días de trabajo dieron su resultado como tal se esperaba.
De repente una voz llegaba a sus oídos, era Leila. Ni más ni menos, tendría que darle los buenos días por diplomacia, escuchaba a Horacio que hacia su entrada en el lugar.
-Jim, perfecto, te luciste, una magnifica propuesta, la hiciste mucho mas ambiciosa de lo que se esperaba, creo que podemos iniciar con toda la in