El teléfono de Robinson repicaba, al cabo de unos segundos, atinaba decir; -Puede subir-. Iba hacia la puerta, cuando esta se abrió. Las miradas se cruzaron.
-Buenos días…buen día señora Marla, es un gusto-.
-Buen día…. ¿Odette?... Que sorpresa ven mis ojos, bien no demoraré solo firmaré unos documentos del señor Robinson y saldré de aquí, claro con mi pasaporte en mano, es vital para viajar, creo que mi hija está por llegar, nos iremos juntas, aun no tengo automóvil, tuve que devolverlos, ya s