La mañana llegó y el sol se escondía entre espesas nubes blancas dispuestas a dejar correr sus lágrimas en señal de duelo. Vilma no se había apartado del féretro de su hija, por momentos se contenía para minutos después desbordarse en lágrimas y culparse de la partida de su querida hija, era una chica llena de vida y sueños, parecía dormir a ojos de su madre quien deseaba que todo aquello fuera una pesadilla. Por momentos llegaba la sensación de llamarla esperando que ella abriera sus ojos y to