CAPÍTULO 25. DARYIUS
Escuchaba de fondo a León discutir, no eran palabras… eran reclamos, llevaba gritos cargados de inconformidad por la decisión de que fuéramos en vehículos separados. Pero su voz… Se volvió lejana para mí.
Porque mi atención estaba en él, en esos ojos color oliva que me observaban sin el menor reparo, sin vergüenza, sin intención de ocultarse, como si no le importara ser descubierto.
Como si, de hecho… Lo quisiera.
Había algo en su mirada que no lograba descifrar era más profundo que me hacía se