CAPÍTULO 21. MI LOBO
Unos golpes firmes en la puerta me arrancaron del sueño de mala gana, Gruñí por lo bajo, girándome en la cama mientras el olor persistente de la noche anterior me invadía los sentidos: alcohol derramado, perfume femenino y el rastro inconfundible de una fiesta que se había extendido más de la cuenta.
No tenía idea de a qué hora había terminado… pero sí sabía algo, era demasiado temprano para empezar el día.
Los golpes volvieron, esta vez más insistentes, y entonces escuché su voz al otro lado d