CAPÍTULO 20. INVITADO SORPRESA
Entramos en una gran habitación iluminada por varias lámparas cálidas que colgaban del techo. En el centro se encontraba una imponente mesa de caoba, larga y pulida, con doce sillas distribuidas a su alrededor.
En la cabecera estaba sentado el Alfa Lucarion, su presencia dominaba todo a su alrededor, incluso sin decir una sola palabra y a su izquierda se encontraba su Luna, una mujer de porte elegante cuya calma contrastaba con la intensidad que emanaba del Alfa.
A la derecha del Alfa estaba el