Thomas sentía el peso de cada mirada clavada en su espalda mientras Hilton se acercaba al estrado con la precisión de un cazador. A diferencia de Charles, cuya presencia transmitía apoyo, Hilton era afilado, calculador, y sus ojos tenían un brillo frío que prometía problemas.
—Señor Sclavi —comenzó Hilton, con una sonrisa que no alcanzaba sus ojos—, antes de empezar, permítame expresar mi admiración por su carrera. He escuchado que tiene bastantes logros. Aunque, claro, también algunos... incid