La sala volvió a llenarse tras el breve receso. Las tensiones se sentían como una carga eléctrica en el aire. En el centro de todas las miradas, Thomas se encontraba sentado, más tenso que nunca. Sophia permanecía en su lugar en la galería, su mirada estaba fija en sus manos entrelazadas, intentando no levantar los ojos porque sabía que iba a mirar a su novio y se iban a delatar. Por recomendación de su madre, se mantenía en silencio y sin mirar a nadie.
El juez Samuelson dio un golpe seco con