El ansiado 31 de octubre había llegado. Y, aunque Sophia estaba un poco escéptica en cuanto a que la visiten los niños, toda su casa había sido decorada y preparada para la noche más terrorífica del año. Las calabazas ya estaban colgadas desde el techo del porche, y cuando se enciendan las velas con luces LED en su interior seguramente causarían un efecto asombroso, como fantasmagóricos rostros flotando en el aire. El hermoso gato negro de cartón ya estaba en su posición, justo en la entrada, l