Desde afuera, Gabriel parecía tranquilo. Con las manos en los bolsillos y la postura erguida, caminaba al lado de Sophia como si no hubiera una sola sombra en su conciencia. El parque era el mismo donde habían paseado después de su primera cita, semanas atrás. Las flores de primavera se inclinaban suavemente al paso de la brisa, y los senderos, aunque no del todo vacíos, ofrecían la discreción justa.
Gabriel había elegido ese lugar por una razón: la nostalgia es una herramienta precisa. Lo sabí