Sophia sintió que las lágrimas amenazaban con caer, pero no quería llorar frente a él. No cuando ni siquiera sabía si servía de algo.
Thomas, por su parte, la miró incrédulo ante lo que había dicho su novia.
—¿Acaso no estoy contigo? —le preguntó con la voz áspera y oscura que usaba cuando su paciencia empezaba a acabarse—. ¿No fui yo el que te dijo que quiero que no nos mantengamos en secreto? ¿Por qué piensas que no estoy a tu lado cuando lo único que hice fue estar a tu lado? Si te quiero pr