El salón principal estaba bañado en una luz ámbar que hacía que todo —desde las copas hasta las sonrisas— pareciera más caro de lo que realmente era. Los arreglos florales, las bandejas con aperitivos mínimos, la música de cuerdas que se deslizaba por los rincones como un perfume caro: todo había sido pensado para impresionar sin alardes. Justo como a él le gustaba.
Gabriel entró al evento con una sonrisa pulida y una leve presión en la espalda de Sophia, guiándola con naturalidad entre el gent