Punto de vista de Mateo
El cuchillo rozaba mi garganta y los ojos de Lucía ardían con una mezcla salvaje de dolor y rabia. Por un instante pensé que realmente lo haría.
Pensé que arrastraría esa hoja por mi yugular y terminaría todo allí mismo, en el suelo de mi dormitorio.
—Lucía —dije en voz baja, sin moverme—. Baja el cuchillo.
—¿Por qué debería? —su voz se quebraba, las lágrimas corrían por su rostro—. ¿Por qué debería tener piedad de ti cuando nadie la tuvo conmigo?
—Porque no eres una ase