Capítulo 56.
Yuna
La soledad me estaba calando más hondo de lo que estaba dispuesta a admitir. Estar lejos de mi familia se sentía como una puñalada constante en el estómago, pero la traición de mi hermana... eso era algo que no le perdonaría jamás.
Se largó dejándome a la deriva, sin que le importara un segundo qué sería de mí. Sabía perfectamente que, al huir, sería yo quien terminaría ocupando su lugar en el altar, y aún así regresó exigiendo una vida que ya no le pertenecía. Se creía dueña de Lin, de su