Capítulo 57.
Yuna
No podía creer lo que mis ojos estaban viendo. Al entrar, después de recorrer con la mirada el lujo del salón y a los invitados, lo primero que registré fue a mi hermana, asquerosamente cerca de Lin. Él me miró de inmediato; sus ojos estaban cargados de una especie de pánico mudo y tenía la mandíbula tan tensa que parecía a punto de romperse. Su mirada me suplicaba que no malinterpretara la escena.
Liyan, por el contrario, le dio la espalda con una parsimonia irritante y caminó hacia mí co