Capítulo 36.
Yuna
Los últimos días habían sido maravillosos y Lin se estaba portando extrañamente bien. No intentaba propasarse conmigo, no me tocaba porque no debía; lo estaba haciendo sufrir y, he de decir, que lo disfrutaba como nunca. Lo provocaba constantemente, usando ropa pequeña y reveladora que dejaba ver mis atributos, o blusas tan delgadas que permitían que mis pezones se marcaran, y siempre hacía lo posible por quitarme la ropa frente a él. Todo con la única intención de tentarlo, de hacerlo suf