—¿Así que qué eres ahora? ¿Un profesional de los clubes de sexo? —le pregunto, con curiosidad genuina.
La sonrisa de George se ladea, rapaz. —Podrías decir que tengo… experiencia.
—No me convences.
Él bebe un sorbo, con los ojos clavados en mí. —Me lo agradecerás cuando dejes de fingir que no tienes curiosidad.
El calor me punza las mejillas.
—Sé que la tienes. —Su mirada baja a mi boca—. Y esta noche, verás cuánta.
Dejo mi copa a medio llenar, con el pulso acelerado.
—Ven —dice, inclinando la c