~ Theresa ~
—Las fiestas de sexo son increíbles, Tess. No puedes guardar luto por tu marido para siempre —dice George, lanzándome esa mirada de suficiencia por encima de su copa.
Remuevo mi trago, observando las burbujas subir como si intentaran escapar. —No he tocado a nadie en más de dos años, ¿y quieres que empiece en una fiesta de sexo?
Su sonrisa burlona se acentúa. —Sí. Y ya nos puse en la lista. Paso por ti el viernes por la noche.
La garganta me arde por el gas de la bebida, pero el ver