Necesito un trago
Es el único pensamiento que me retumba en la cabeza mientras me quedo mirando la enorme cama de caoba del piso de arriba. Una sola cama. Un solo juego de mantas gruesas de plumón.
Un único espacio donde el aire estará impregnado con el olor de la colonia de Julian y el sonido de su respiración.
Doy media vuelta y me dirijo a paso firme hacia la cocina. Mis zapatos resuenan contra el suelo de madera, un sonido solitario en medio de la tormenta de nieve. Encuentro el mueble bar