Después de un trayecto de al menos unos veinte minutos llegamos a mi casa, se detuvo frente a mi edificio y en su rostro pude ver algo de incomodidad, miraba a todos su alrededor detallando todo mi vecindario. En mi opinión, este era un buen lugar, no era inseguro, se que tampoco es el mejor pero era todo lo que Lucía y yo podíamos pagar por ahora. Le di un pequeño agradecimiento que él devolvió con un asentamiento, salí de su coche demasiado llamativo y me apresuré a entrar en mi edificio.
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