90. Bendición de esta casa
El calor veraniego de Italia acariciaba mi rostro. Habían pasado alrededor de una semana en la que me mantuvieron casi encerrada en un hospital, siendo visitada solo por Giovanna con su bebé, Edward, Aurora e incluso la abuela de los Ferrari. Dante y Alessandro pasaban, pero mantuvieron sus visitas controladas, pues habían estado trabajando con la policía tras el caso del incendio.
Ese “accidente” había pasado en las noticias como uno de los sucesos sin precedentes en Italia. A pesar de no haber