89. Monza
Había algo irónico en sobrevivir a una muerte cercana. Una escena que no hubiera querido repetir. Habían pasado horas; lo supe por la forma en que los médicos venían a revisarme y me traían alimentos. Al parecer, me encontraba en uno de los hospitales privados más exclusivos de Italia. Había intentado moverme para buscar mi teléfono y comunicarme con Edward, pero mi cuerpo, mayormente sedado, me lo impidió.
Estaba en ese lugar como en una cárcel de oro… perfecta… pero, sobre todo, atrapante.
Al