Por primera vez Livana se sintió atrevida.
Mientras que sus labios se buscaban, sus palmas se deslizaron por el pecho firme del macho, provocando que este gimiera.
Estaban tan cerca que fácilmente podía sentir su miembro endurecido empujándose contra su vientre, ella estaba tan caliente que no pensó en sus acciones sino en lo mucho que lo necesitaba.
Estaba deseperada por él.
"Dile quien somos.
Dile que es nuestro compañero."
"No.
Él no querría esto."
Si bien sabía que Valerio la deseaba, tambié