Varias noches después, Valerio se fue de la habitación y a partir de ese momento, Livana comenzó a sentirse mal.
—¿Qué me está pasando? —susurró la ex Thalassi a la nada poniéndose de pie al lado de la cama.
Livana se sentía temblorosa y ansiosa sintiendo como su corazón latía cada vez más rápido.
—Tengo que salir de aquí.
En silencio salió de la habitación sin encontrarse con nadie, afortunadamente.
Necesitaba tomar aire fresco pero los guardias de la puerta no la dejarían salir tan fácilmente.