Livana se despertó sintiendo su cuerpo ligeramente adolorido.
Si bien era cierto que Valerio la había tomado no de la manera salvaje que siempre lo hacía, su deseo era tan intenso como el de ella y tenían más de un mes que no tenían relaciones así que era perfectamente comprensible que su cuerpo se sintiera de esa forma.
Como siempre Livana no lo sintió a su lado.
Valerio nunca dormía con una mujer pero su huella aún estaba marcada sobre la cama.
Trató de ignorar los sentimientos que la golpear