—¿La viste salir de la habitación del Áyax? —espetó horrorizada Katya a Ninibet quien le había dicho aquello.
—Sí, ¿Piensas que no sirvió nada lo que hicimos anoche?
Katya ya no la estaba mirando, sentía una furia incesante.
Odiaba a aquella maldita mujer con todas sus fuerzas.
Todo siempre le salía bien, pero eso no sería así por más tiempo.
Dio unas zancadas yendo a la salida, necesitaba encontrar a esa perra.
Sabía que tendría que alejarla de Isadora pero poco le importaba.
—¿Dónde está la