—Viniste rápido, te estaba esperando.
Livana frunció el ceño al ver su sonrisa.
—¿Dónde habías estado? ¿Qué es todo esto Aria?
¿De dónde sacaste esa niña?
—¿De dónde crees, estúpida? De mi vientre.
Es mi cachorra, con el Áyax Valerio.
Una increíble sorpresa, ¿No?
El vientre de Livana se contrajo ante un sentimiento inesprado.
Ella sabía bien que se trataba de celos.
Pero también había dolor en ella.
—Sé que no me crees pero lo comprobaré cuando le hagan la prueba a mi cachorra.
Pero ¿Sabes lo