Consciente o no.
La Thalassi comenzaba a empujar su trasero hacia atrás creando una fricción entre sus cuerpos que los estaba haciendo arder a ambos.
Su movimiento era lento, pero tan delicioso que Valerio no se contuvo en intentar de provocarla una vez más.
Sus dedos frotaron su clítoris logrando que ella gimiera una vez más y se empujara hacia atrás y adelante tomando su propio placer.
Follando la polla del macho empapándolo con sus jugos.
El Áyax se sentía al borde al sentirla tomando lo que