—También había estado pensando decirte que descansaras.
Me alegra que el Áyax también se diera cuenta.
—¿Tan mal me veo? —se burló ella divertida mientras que Isadora peinaba su cabello largo.
Le gustaba hacerlo siempre que podía.
–Tú nunca te verías mal.
Estoy segura que eres la chica más hermosa de todos los reinos.
No solo los hombres te miran embelesados, sino que las mujeres te tienen envidia.
—No digas eso, por favor.
—No miento, querida.
Todo lo que Katya te ha hecho ha sido por envidia.