Narrado por Dana Hneidi:
En el momento en que dejé de vivir en Siria, que ya no tenía ningún marido, ni amante, ni interés sentimental, creí que nunca más viviría presa. Que podría dedicarme a acompañar a mis nietas, aunque Fatima sea la luz de mis ojos, cuando llegue a USA, creí que también podría crear un vinculo con Kiara.
Pero desde que mi pobre niña tuvo ese jodido accidente, donde se tuvo que convertir en una fugitiva para poder huir de la furia de su padre, mi vida también cambió. Para