Narrado por Mariano Hans:
Ella no dice nada en lo absoluto.
Pero tampoco se mueve. Sus ojos están en los míos, y eso no puede negarse.
Pagaría lo que fuera, por saber lo que Fatima está pensando.
Y yo… Me quedo quieto. A centímetros de ella. No quiero que se ahogue con mi insistencia. El aire entre nosotros es denso, como si el mundo contuviera la respiración por unos segundos. No sé si debo quedarme. No sé si debo hablar más de lo que he hecho. Me ha dicho que quiere un tiempo. Pero lo hago.