Narrado por Dana:
El auto avanza por las calles silenciosas de la ciudad, y yo no dejo de mirar por la ventana, aunque no estoy viendo nada. Mi mente está en otro lugar. En otra sala. En otro sofá. Con ella.
Fátima. Mi pobre nieta.
La he dejado sola. Y aunque sé que era lo correcto, me duele. Me duele como si me hubieran arrancado algo del pecho. Ella no lo dijo, pero lo vi en sus ojos. Esa mezcla de abandono y miedo. Esa necesidad de que alguien se quede. Pero no puedo. No esta vez. No puedo