Narrado por Mariano Hans:
La sala está cargada de un conjunto de emociones que es imposible de ignorar. El aire se siente espeso, como si las palabras que se han dicho no quisieran disiparse. Zena está de pie, con los brazos cruzados, la mirada encendida por una rabia que no parece tener fin. Dana está sentada en el borde del sofá, con las manos temblorosas sobre las rodillas, como si el pasado la hubiera golpeado de nuevo. Y Fátima… Fátima está rota. Sus ojos están rojos, su rostro húmedo, su