El zumbido constante de la calefacción central del ático era el único sonido que competía con el murmullo de la lluvia torrencial que seguía golpeando los inmensos ventanales del salón.
Fuera, en la acera de la calle Centre, la multitud de fotógrafos y periodistas permanecía bajo sus paraguas negros, convertida en un asedio mediático que mis guardias de seguridad privada contenían a duras penas detrás de las vallas de metal. Dentro de la residencia, el aislamiento residencial forzado había cre