El muelle de Manhattan se había transformado en un búnker industrial de alta costura.
Las inmensas vigas de hierro del hangar reflejaban el zumbido constante de los generadores eléctricos auxiliares, y el aire olía a laca para el cabello, vapor de planchas profesionales y el aroma metálico de los cables de iluminación de la pasarela.
Faltaban exactamente tres horas para el inicio del desfile de la colección de invierno de Sterling Fashion Group, el evento que definiría nuestro repunte definit